Consejo de ”términos y plazos”

Recientemente me encontré con una amiga que, después de saludarnos y actualizarnos sobre las noticias de nuestras vidas,  decidió pedirme un consejo en relación con su pareja.

Sin esperar que dijera una sola palabra más, le respondí. Que yo no daba consejos porque después de haber entrevistado a tantas personas, he aprendido que no hay historias buenas ni malas, porque  todos cometemos errores y al final salimos adelante con las decisiones que tomemos porque somos los protagonistas de nuestras vidas.

Mi amiga insistió en solicitar mi opinión, pero inteligentemente decidió no pedirme un consejo sino preguntarme lo que pensaba.

Después de contarme el problema con su pareja, la miré y por un largo rato me quedé callada mientras transfería mis pensamientos a palabras y le contesté: Pienso que es algo complicado porque lo que pasa es que hay una confusión entre plazo y término.

Mi amiga me miró confundida esperando más palabras y menos pensamientos.

Respiré profundo y continue:  Mira, aunque ambos comprenden tiempo, porque todo plazo tiene término, mientras que término se refiere a un momento determinado, su fin o conclusión

El plazo se refiere a un período de tiempo y el término es siempre un momento. Por ello puede ser día, hora, minuto, etc. Ejemplo de plazo y término: el plazo de un año comienza el primero de enero y su término es el 31 de diciembre

Pero hay obligaciones contractuales de tiempo determinado o indeterminado, por ejemplo: el matrimonio es un contrato a término indeterminado; se sabe cuándo comienza, pero no se sabe cuándo termina.  Pero hay situaciones, como la tuya, específicamente la de tu esposo, a las que les debes dar un plazo  para terminar algo que no termina de terminar.

Mi amiga más confundida me miró, pero no dijo nada; decidió esperar pacientemente a que yo aclarara mejor mis  pensamientos.

Un ejemplo de plazo —le comenté en tono seguro— es cuando le das unas fechas fijadas de antemano para que te devuelva el dinero que le prestaste. Pero viendo tu situación,  pienso que le debes dar un plazo —un espacio limitado de tiempo durante el cual se tiene que hacer algo — para que se termine algo que no le ves ni término ni conclusión.

Mi amiga en silencio se despidió sin mucho que decir, pero seguramente pensando que ya sabe por qué no doy consejos.

Yo me despedí moviendo mi cabeza y sin mucho que decir porque mis pensamientos estaban debatiéndose entre los plazos ciertos o inciertos.

Hoy me llamó para contarme que a su esposo le terminó dándole un plazo de seis meses y el término es el 31 de septiembre.

Mareada, terminé pensando que necesitaba colocarme un plazo para terminar con los términos de mis opiniones, porque definitivamente terminan en trabalenguas.


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