Historia de la vida – Era una madrugada calurosa y lluviosa cuando corrimos a tomar un Uber que nos llevaría al aeropuerto internacional de Miami. Estábamos de regreso a Cincinnati después de unas vacaciones en el cono sur e íbamos a tomar el último vuelo que nos llevaría de regreso a casa.

El vuelo salía a las 6 de la mañana a Chicago  (llegamos al aeropuerto casi a las 4 am)y luego tomaríamos otro vuelo a Cincinnati. Fuimos las primeras en llegar a la puerta de salida “gate” y  decidimos sentarnos a esperar.

Agotadas de tanto esperar y sentadas leyendo casi dormidas, de pronto escuchamos español y alzamos la vista, era una chica joven que se reía ruidosamente con sus amigas, paso por nuestro lado y se sentó en las butacas diagonales a las nuestras. Mi hija susurrando me dijo: Sus sneakers,  franela y pantalones son muy costosos y son los mismos que usan las Hermanas “K…”  La gente compra todo lo que ellas usan porque son unas ‘influencers’ – yo la vi y sin mucho que decir regresé a concentrarme en mi lectura.

De pronto empezaron a llamar para abordar el vuelo por zonas. Yo sabia que nosotras estábamos en la ultima zona porque habíamos comprado los boletos en oferta.

La chica pasó a nuestro lado con pasos apresurados.

Fuimos las últimas en entrar al avión y por sorpresa, vimos que nuestros puestos estaban al lado de la chica vestida de pie a cabeza como  las influencers  – las hermanas “K”.  Al vernos, subió sus piernas y coloco sus sneaker detrás del respaldar del asiento delantero. Yo me senté a su lado y pude ver que eran Gucci.

Nos abrochamos nuestro cinturones y sonreímos a la chica para ver si nuestra sonrisa podía influenciar una sonrisa de regreso o simplemente pidiendo que el vuelo fuese rápido. 

De pronto, se acercó una aeromoza y dijo nuestros nombres en voz alta, yo me asusté pensando que debía dinero a la aerolínea porque mis boletos de verdad los había comprado muy baratos. Alcé la mano y le respondí: Somos nosotras. La aeromoza nos miró y dijo: Ustedes están invitadas a ir en primera clase.

Asombradas nos levantamos y al recoger los maletines que estaban en la gaveta encima de las butacas pude ver la cara de sorpresa de la chica bajo influencia de “influencers” y con una amplia sonrisa nos dirigimos a disfrutar sin influencia el conform que brinda volar en primera clase.

– Lorena

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