El manejo emocional en conflictos

En el nuevo segmento “En conversación con…” de Latina Today podcast, Lorena Mora-Mowry y Rosa Reyes-Santana, MSW, LISW-S, terapeuta bilingüe clínica, pastoral y comunitaria del suroeste de Ohio, reflexionan sobre las principales estrategias para el manejo emocional en conflictos. 

El control emocional no significa suprimir las emociones, sino gestionarlas para evitar que el conflicto se vuelva más complejo o violento. Rosa habla de cómo manejar tus emociones en conflictos reconociéndolas, aceptándolas y autorregulándolas con técnicas como respiración consciente, mindfulness y pausas reflexivas para evitar reacciones impulsivas.  Usar la escucha activa, la comunicación asertiva, validar las emociones del otro y buscar puntos en común para desescalar y respetar, en lugar de enfocarte en tener la razón. 

Con el fin de abordar la gestión emocional, Rosa detalla los detonantes, explicando cómo podemos reconocer e identificar las palabras, situaciones o individuos que desencadenan reacciones emocionales intensas. 

Tras identificar el detonante, Rosa aborda el concepto de Identificación y Pausa, también conocido como el “Poder de la Pausa”Para evitar reacciones desproporcionadas y desescalar la tensión, interrumpe la acción inmediata tomando distancia física o emocional, como retirarte o respirar profundo.  Reconoce los detonantes, es decir, las palabras, situaciones o personas que desencadenan reacciones emocionales intensas.

Conoce las técnicas de Calma Física que ayudan a liberar la tensión acumulada y mejoran el estado de ánimo. De igual forma, Rosa destaca la relevancia de la escucha activa y la empatía para comprender la perspectiva del interlocutor, reduciendo así la tensión y fomentando la confianza.  Se habla sobre la técnica del disco rayado, que consiste en la reiteración firme del propio punto de vista sin incurrir en provocaciones ni desviar el tema; es presentada como una herramienta eficaz.  Se subraya la importancia de la resolución de conflictos y la búsqueda de apoyo, enfocándose en la implementación de soluciones en lugar de la asignación de responsabilidades. Finalmente, se recomienda la búsqueda de apoyo o mediación a través de terceros de confianza, tales como amigos o familiares, para obtener una perspectiva objetiva o solicitar una mediación neutral. 

Los conflictos varían en gravedad y requieren diferentes enfoques de resolución. Algunos se pueden resolver personalmente, otros necesitan la ayuda de amigos, algunos requieren un mediador y otros involucran al sistema de justicia. Por ejemplo, los conflictos de pareja pueden comenzar con una evaluación en terapia y resolverse rápidamente, brindando claridad y pasos a seguir.  El proceso implica identificar el conflicto, establecer pasos a seguir y dar seguimiento con un enfoque en la solución, explica Rosa.

“Por la gracia divina, una solución en la que todos ganan es mejor que una en la que alguien pierde”, dice Rosa. Hay diferentes tipos de verdad y maneras de enfrentar conflictos, lo que dificulta encontrar soluciones. Algunas personas evitan los conflictos, otras los minimizan y otras disfrutan confrontar y humillar a los demás. Estas reacciones a menudo se deben a nuestras experiencias de la niñez y la adolescencia.

 “Si mi madre evitaba los conflictos en lugar de enfrentarlos, yo probablemente haría lo mismo o lo opuesto.  Yo soy más confrontativa. Es crucial reconocer cómo manejamos los conflictos para darnos cuenta de que nuestros métodos actuales los exacerban.  Por lo tanto, tomaré medidas para mejorar.”, dice Rosa.

Para Rosa, “los conflictos surgen cuando alguien se comporta de manera común”. Imitar a alguien verbalmente desregulado es peligroso y puede escalar la situación. Si alguien explota, desconéctate en lugar de confrontarlo. Si te siguen o no te dejan desconectar, sal de la casa, por ejemplo, a la iglesia. Rosa comparte que salía de situaciones conflictivas para evitar que escalaran. En situaciones familiares ofensivas, se desconecta inmediatamente y regresa después para enfrentar la situación.

“Aunque tengas todas las herramientas de la vida, habrá momentos difíciles. Cuidarte y quererte te ayudará a manejarlos. Los conflictos son parte de la vida, y a menudo no nos damos cuenta de que tenemos las herramientas para solucionarlos. Lo que no se puede solucionar, se deja ir. Hay cosas que no te tocan, como las del gobierno del Estado. Yo veo pocas noticias para evitar las campañas de odio y cuido mi mente”, dice Rosa.

Para Rosa, cuidar mi sistema nervioso, cuerpo y emociones me permite responder adecuadamente a los retos diarios. Por ejemplo, si un jefe me acosa sexualmente, se trata de un conflicto legal.  Puedo elegir enfrentarlo legalmente, reportarlo a mi supervisor, o renunciar. Si no me siento capaz de confrontarlo, la decisión depende del conflicto.  Tenemos muchas herramientas diarias para enfocarnos en soluciones con nuestros seres queridos, como nuestros hijos y esposos. 

Busquemos la comunicación asertiva, dice Rosa.  Es clave para resolver conflictos sin acosar ni culpar. Usa enunciados en primera persona: “Cuando tú dices eso, yo me siento así. Me encantaría que eso pasara”. Culpar sabotea la comunicación. Escuchar es difícil porque queremos estar siempre correctos. Seamos humildes: “No tengo la respuesta ahora. Dame unos días para pensar”. En este momento, “me siento muy molesta, necesito desconectarme. Y luego hablamos de eso, ¿sí?”.

Algunas personas están heridas en sus relaciones y solo quieren una disculpa. Validar no es excusarse. Si heriste a alguien con tus palabras, toma responsabilidad: “Lo siento mucho. Siento mucho que lo que dije te haya hirido”.  Esto valida su dolor. Las excusas distancian. Como dijo San Pablo, todos tenemos un problema. Si no recuerdas por qué dijiste algo, aún puedes lamentarlo. Tomar el tiempo para disculparte mejora la relación.  Por ejemplo, si alguien miente delante de ti, no puedes confiar en él. La transparencia y la honestidad son esenciales.

Enfocémonos en el valor de la relación y en nuestras metas en común. Si el conflicto es difícil, pero hay algo en lo que estamos de acuerdo, empecemos por ahí para encontrar una solución.  Seamos flexibles y creativos, inventando juntos cómo resolver el problema.  Aceptemos que no sabemos la solución, pero trabajemos juntos para encontrarla.

 Rosa concluye el conversatorio diciendo: “Un problemita tiene muchas soluciones. No abramos esa posibilidad. Aprendemos el uno del otro. No es verdad. Todos somos expertos en la vida. Lorena, todos somos expertos de nuestra vida y debemos afirmarnos en eso. Cada uno de nosotros está aquí porque somos sobrevivientes, resilientes, fuertes y creativos. No es la oscuridad lo que nos asusta, sino la luz brillante que tenemos dentro de nosotros, en todos y cada uno de nosotros.


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