Tres caminos en uno: los tres tipos de estrés

En el transcurrir constante de la vida moderna, el estrés se ha convertido en algo habitual para muchos de nosotros, sin embargo es crucial comprender que el mismo no es un enemigo invencible sino un mensajero que nos señala áreas de nuestra vida que requieren atención y cuidado. 

Ese sentimiento de tensión física o emocional afecta integralmente a las personas manifestándose de tres maneras: estrés percibido, estrés físico y estrés químico, cada uno de ellos requiere un enfoque específico para que nos permitan vivir una vida más equilibrada y saludable.

El estrés percibido se arraiga en la mente y es el resultado de cómo interpretamos las situaciones que enfrentamos ya que ante ellas nuestros pensamientos y creencias pueden convertir un desafío manejable en una fuente significativa de estrés. Aquí radica la importancia de cultivar una mentalidad positiva y resiliente. Técnicas como la meditación y la atención plena pueden ser herramientas poderosas para reevaluar y cambiar nuestras percepciones, permitiéndonos enfrentar los desafíos de la vida desde una perspectiva más saludable y menos estresante.

Por su parte, el estrés físico se manifiesta cuando ignoramos nuestras necesidades básicas: descanso adecuado, nutrición balanceada y ejercicio regular. Por eso es importante priorizar el sueño, adoptar hábitos alimenticios saludables y mantenerse activo ya que de esta manera podemos producir un impacto profundo en la reducción del estrés físico. 

El estrés químico, a menudo subestimado, emerge de nuestra exposición a sustancias nocivas como la contaminación ambiental o los aditivos en los alimentos que consumimos. Para combatir esto, es fundamental ser conscientes de aquello que conforma nuestro entorno y de lo que introducimos en nuestro cuerpo. Optar por alimentos orgánicos, reducir la exposición a contaminantes y ser críticos respecto a los medicamentos y suplementos que consumimos son pasos esenciales para minimizar el estrés químico.

Cabe destacar que cuidar nuestro cuerpo no es un lujo sino una necesidad, por lo tanto abordar estos tres tipos de estrés requiere un enfoque integral basado en un estilo de vida saludable que es más que una serie de acciones aisladas, es un compromiso con uno mismo para mejorar en todos los aspectos de nuestra existencia. 

La meditación, una alimentación consciente y la reducción de nuestra exposición a sustancias nocivas no son simplemente recomendaciones médicas, son invitaciones a tomar el control de nuestra salud y bienestar.

Es necesario reflexionar sobre estas formas de estrés y tomar medidas conscientes para mitigar su impacto. Comprender y actuar sobre estas recomendaciones puede ser el primer paso hacia una vida más plena y satisfactoria.

Hasta pronto, Dr. Carlos Jaramillo.