Article in English and Spanish – Contact: Andrea Magaña Lewis

In the past thirty years, Ohio has undergone a major transformation in the makeup of its resident population. Since 1990, Ohio’s minority population has increased from 12.9 percent to 18.9 percent, with Latinos now leading population growth in 87 of 88 counties. To appropriately represent its diversifying constituency, the State of Ohio must ensure that its policies and procedures necessitate culturally and linguistically competent practices in healthcare, education and governance.

Cultural and linguistic competence is defined as being able to understand the various cultural, ethnic and semantic factors that influence a person’s behavior and decision-making. Cultural and linguistic competence is important within the sectors of healthcare, education and governance to ensure that medical professionals, educators and public officials are able to understand and relate to diverse constituencies, thereby avoiding barriers in communication and ensuring quality of service.

Within the healthcare industry, there are significant variations in the rates and quality of health services received among different races, even after controlling for factors like insurance status, income, age and the severity of medical conditions. As a result of the unequal provision of health services, minority populations experience higher incidences of certain illnesses and diseases than do non-Hispanic whites. These health disparities have a significant effect on the direct and indirect medical costs incurred annually by both patients and providers, totaling $1.24 trillion. Cultural and linguistic competency within the healthcare industry would increase patient disclosures, create stronger patient-doctor relationships and increase awareness of cultural taboos and customs.

The increasing number of racial and ethnic minorities in Ohio is perhaps most notable in the public school system. In Ohio, it is anticipated that the graduating class of 2024 will be 51 percent more Hispanic than in 2014, 32 percent more multi-racial, 5 percent more Asian, 4 percent more black and 11 percent less white. However, Ohio school teachers remain overwhelmingly white, with most growing up in predominately white, middle-class, English-speaking communities. Cultural and linguistic competence among educators is imperative in order to effectively connect with and educate an ever increasing percentage of students.

The changes to Ohio’s racial and ethnic demography dictate a thorough evaluation of how government services are provided, and the ease with which residents can access them. Regardless of culture, ethnicity or language, Ohioans must have equal access to government services. Therefore state bureaucracies must change in accordance with Ohio’s demographic shifts to ensure adequate representation of the constituencies they serve. Several Ohio departments and agencies have already taken significant steps toward ensuring the equitable delivery of their services. The Ohio Commission on Hispanic/Latino Affairs (OCHLA) maintains an online Catalogue of Latino Outreach Initiatives which outlines culturally responsive services and bilingual contacts offered by state agencies.

OCHLA is committed to promoting cultural competence by educating Ohio’s elected officials and state agencies on issues impacting the Latino community. To read the full Ohio’s Changing Face: The Case for Culturally Responsive Institutions report, please visit:  http://ochla.ohio.gov/PublicPolicy/LatinoCommunityReports.aspx.

El Cambio de Cara en Ohio: El caso para más sensibilidad cultural de las instituciones

Contacto: Andrea Magaña Lewis

En los últimos treinta años, Ohio ha tenido una gran transformación en la composición de su población. Desde 1990, la población de minorías en Ohio ha aumentado de un 12,9 por ciento al 18,9 por ciento, liderada con la población Latina con un crecimiento de la población en 87 de los 88 condados en Ohio. Para representar adecuadamente a sus diversos votantes que está diversificando, el estado de Ohio debe asegurarse que su legislación y procedimientos contengan prácticas que son culturalmente y lingüísticamente adecuadas en la sanidad, la educación y la gobernación.

La competencia cultural y lingüística se define como la capacidad de comprender los diversos factores culturales, étnicos y semánticos que influyen el comportamiento de una persona y la toma de decisiones. La competencia cultural y lingüística es importante dentro de los sectores del cuidado de la salud, la educación y la gobernación para asegurar que los profesionales de la medicina, educadores y funcionarios públicos sean capaces de entender y relacionarse con los diversos votantes, evitando de este modo las barreras en la comunicación y asegurando la calidad de servicios.

Dentro del área de la cuidado de la salud, hay variaciones significantes en los precios y la calidad de los servicios de la salud entre las diferentes razas, incluso después de controlar por factores como estados de seguro, ingresos, edad y gravedad de condiciones médicas. Como resultado de la desigualdad en las provisiones de los servicios de salud, las poblaciones de minorías sufren una mayor frecuencia de ciertas enfermedades comparado con los anglosajones. Estas diferencias en salud tienen un efecto significativo en los costos médicos, directos e indirectos, incurridos anualmente por los pacientes y proveedores, por un total de $ 1,24 trillones. La competencia cultural y lingüística dentro de la industria del cuidado de la salud podría aumentar las divulgaciones de los pacientes, crear una relación más fuerte entre el médico y el paciente, y aumentaría el conocimiento de las tabúes y costumbres culturales.

 

El incremento de minorías raciales y étnicas es quizás más notable en el sistema de educación pública. En Ohio, se anticipa que el número de graduados del 2024 será un 51 por ciento más alto de hispanos que la del año 2014, un 32 por ciento más multirracial, un 5 por ciento más asiática, un 4 por ciento más negra y un 11 por ciento menos de blancos.. Sin embargo, los maestros de escuela de Ohio permanecen mayormente blancos, con la mayoría creciendo en comunidades predominantemente blancas, de clase media, y de habla Inglés. La competencia cultural y lingüística entre los educadores es imprescindible para poder conectarse eficazmente  y educar a un porcentaje cada vez mayor de estudiantes.

 

Los cambios en la población racial y étnica de Ohio debería dictar una evaluación exhaustiva de cómo se provean los servicios públicos, y la facilidad con la que los residentes pueden accederlos. Independientemente de la cultura, la étnica o el lenguaje, todos los residentes de Ohio deben tener el mismo acceso a los servicios gubernamentales. Por consiguiente las burocracias estatales deben cambiar de acuerdo con los cambios demográficos de Ohio para asegurar una representación adecuada de los electores que representan. Varios departamentos y agencias de Ohio ya han dado pasos importantes para asegurar la provisión equitativa de sus servicios. La Comisión de Asuntos Hispanos en Ohio (“OCHLA” por sus siglas en inglés) mantiene por internet el Catalogo de Iniciativas de Alcance Bilingüe, (“CLOI” por sus siglas en inglés) que detalla todos los servicios bilingües y contactos ofrecidos por las agencias estatales.

 

OCHLA está comprometida a promover la competencia cultural mediante la educación de los funcionarios elegidos de Ohio y las agencias estatales en cuestiones que afectan la comunidad latina. Para leer el reporte completo que está en inglés, titulado Ohio’s Changing Face: The Case for Culturally Responsive Institutions, por favor visite: http://ochla.ohio.gov/PublicPolicy/LatinoCommunityReports.aspx.

Contact: Andrea Magaña Lewis

Public Policy Officer – Ohio Latino Affairs Commission  andrea.lewis@ochla.state.oh.us or (614) 359-0897

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