Hace poco me encontré con una amiga que, por circunstancia de la vida,  se me ha olvidado llamar. Lo sé, no tengo excusas. Pero bien, nos saludamos con mucho cariño y conversando pude ver que su rostro se veía preocupado. Le pregunté sobre su salud, ya que hace unos años tuvo una operación de emergencia porque tenia signos y síntomas de cáncer de cuello uterino; no me respondió, solo sonrió y nos despedimos con un gran abrazo.

Ayer la llamé por teléfono porque no se me había olvidado su rostro y me contó que la habían operado de emergencia; pero que se sentía mejor, y con tono medio triste, me explicó  que la operación debío habérsela realizado hace unos cuantos años.

Me quedé pensando sobre estás enfermedades que no olvidan y es por eso que no podemos olvidar hacernos el examen anual femenino o la prueba de Papanicolao. 

Al despedirse mi amiga me dijo: “Lorena, con tantas cosas en mi trabajo y en mi vida, me olvidé de mi y eso es algo que no se puede olvidar.” –

Estoy de acuerdo 😔 Gracias, Lorena

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