Como siempre, Maria y yo unidas buscando la mejor forma de sobrevivir en esta vida de  mujeres navegando dos mundos. Esta vez, María deseosa de saber qué hacer con los hijos, la casa y la soledad que le embarga cada vez que su esposo viaja por cuestiones del trabajo.

Por mi parte, cansada de dar consejos y opinar sobre temas que ni tengo la menor idea, decidí invitar a María a la casa de mi amiga la Gata.

La gata vive en una enorme casa rodeada de árboles y aunque sé su nombre, para fines de este artículo prefiero llamarle la gata, por el gran afecto y respeto que le tengo. Su esposo es un hombre adinerado y la gata vive feliz rodeada de gatos y sin las preocupaciones que tiene cualquier mujer normal.

Cada vez que tengo tiempo de mirarme en el espejo y veo como han aumentado los surcos alrededor de mis ojos o cuando me vienen esas preguntas sobre la vida que me quitan el sueño, de inmediato corro a pedir un sabio consejo a mi amiga la gata.

María se veía medio molesta porque no conocía a mi famosa amiga ¨la gata” y no le interesa hablar de sus cosas personales con nadie.  Pero como me conoce bien y sabe que siempre doy soluciones a los problemas, a regañadientes decidió acompañarme para ver si encontraba solución a esa preocupación que le ha estado quitando el sueño estos últimos días.

La Gata le encantó vernos y desde su enorme sofá y rodeada de sus adorados gatos, pláticamos de todo un poco y después de tres tés, muy amablemente escuchó con atención el problema de mi amiga, mientras inclinaba su cabeza mostrando interés, afecto y solidaridad por el sufrimiento que compartia mi querida amiga María.

Mientras María hablaba, yo escuchaba y la Gata acariciaba sus gatos.

Cuando María terminó su historia, ella y yo nos miramos esperando el sabio consejo de la gata. 

La gata sólo respiró profundamente y de su boca salió un extraño sonido Grrrrrrrrrrrr seguidos por varios  miauuuuuu.

¨Pamplinas¨ – le respondí a su extraño sonido  – ¨por qué no había pensado eso antes.¨

Miré la Gata con asombró y dije: ¨Claro, tienes toda la razón.¨

María me miró asombrada por la respuesta y por el fuerte abrazo que le di a mi querida e inteligente amiga la Gata.

Salimos de su casa, María con la cara roja de ira, pero yo contenta por haber escuchado el mejor consejo de mi vida.

María enfadada me preguntó: ¨Pero, ¿Qué fue lo que dijo? Lo único que escuché fue GRRRRR y miauuu ¿Qué significa eso?.¨

Con una sonrisa le respondí: “El consejo de La Gata es muy sencillo y bastante obvio. Ese GRRRRR y los miaus significan que la vida está llena de opciones y nosotros  optamos vivir esta vida. Como fue nuestra decisión, no hay otra opción que seguir adelante, porque ni tenemos gatos ni un enorme sofá y menos a un marido millonario que nos solucione nuestros problemas y nos mantenga alejadas del mundo real en que vivimos las mujeres como tu y como yo.”

~~~~~~~~~~~~~~

Articulo publicado en Mujer Latina Today el 29 de Noviembre del 2007

Please follow and like us:
Follow by Email
YouTube
YouTube
LinkedIn
Pinterest
Pinterest
Google+
Google+
/el-sabio-consejo/
Instagram
Soundcloud
Flickr
Tumblr