La vida te da sorpresas y la mía me la dio esta semana un correo, muy simple y corto. Era  correo con una invitación con las siguientes palabras:

“Me encantaría reunirme contigo para hablar sobre tu trabajo en Mujer Latina Today y en el Hispanic Market.” Saludos, Mrs. X”.

Pero ese simple correo, mejor dicho esas palabras, pasaron por mi mente durante toda la semana tal y como los subtítulos que aparecen en la parte posterior de una película mal traducida.

Esas palabras aparecían mientras cocinaba mi plato favorito o cuando inhalaba para levantar mi pierna derecha en mi clase de Pilates o cuando me preparaba para una nueva entrevista.  Esas simples palabras retumbaban en mi mente porque me hacían sentir como la chica del primer capitulo, sí  el de “erase una vez…”  y me hacia pensar que era nuevamente  la historia de nunca acabar.

Esas palabras me dieron una fuerte sensación de Déjà vu de las veces que me ha tocado explicar, exponer, presentar, platicar, conversar sobre mi trabajo y recibir como respuesta una mirada acompañada de un  no comprendo o escuchar un silencio seguido con una sabia sugerencia de cambio o el de un por qué no haces lo que hace esta chica o el tipo que está teniendo tanto éxito en Miami.

Molesta me lo pasé preguntándome:

“¿Por qué acepté reunirme nuevamente con la Mrs. X?” — A regañadientes respondía mi pregunta con otra pregunta: “¿Será que necesita ayuda para orientar su brújula hacia el Hispanic Market?”

Esas palabras me hicieron sentir expirada al pensar que mi lema de “Mujer que recapitula,  pero nunca capitula” se parece tal y como el vestido que lavas en la lavadora sin leer las etiquetas y así, arrugado y descolorido, lo tienes guardado en una caja en lo más profundo del closet como un recuerdo del pasado.

De pronto me sentí rebelde tal y como una chica “Go-Go”  y decidí que para esa reunión iba ir vestida como una mujer de los 60s.  Contenta por mi decisión, tomé mi bolso y me fui a una tienda de segunda mano para ver si podia encontrar un traje que mostrara el espíritu de rebeldía, libertad, amor y paz que caracterizaban a las chicas de esa época.

Con una bolsa grande salí de la tienda feliz porque había encontrado unas botas blancas Go-Go, un vestido con círculos grandes anaranjados y  pequeños violetas, y una tira del mismo color para colocar alrededor de la peluca de rulos castaños que llegaban casi hasta mis hombros.

Tenía el traje perfecto, pero para derribar mis temores decidí motivarme con una canción que me diera ese toque rebelde y después de navegar por el mundo cibernético decidí por:  “No More Tears (Enough is Enough)” de Barbra Streisand / Donna Summer, la versión larga http://youtu.be/QsY066wa08E

Así a todo volumen empece a vestirme mientras bailaba por toda la casa cantando:

“oohhh “Enough is enough is enough, 

There is nothing less for us here……

No more tearssssss…is enough is enough… “

y entre un ooohhhhh y un ahhhh me pusé el sostén que me daba la sensación de libertad que tanto necesitaba y….

“Don’t put up

With his stuff

“Don’t put up

With his stuff

Don’t you do it

Enough is enough is enough

ooohhh”

bolso moradoMe puse el vestido que mostraba mis hombros, me coloque mis botas blancas y tomé mi bolso morado con flecos y así con mis labios pintados de rosado brillante, mis ojos con unas sombras azul celeste, me monté en mi auto y me fui a la reunión cantando …

I can’t go on

I can’t go on no more no

Enough is enough is enough”

Con mi aire de rebeldia y como toda una “Go-Go” girl entré en el Starbucks y vestida perfectamente en una mesa se encontraba Mrs. X.

Se levantó a saludarme, me dio un abrazo, nos sentamos, coloqué mi bolso con flecos morados en el respaldar de mi silla y cordialmente me invitó a un café y con una amplia sonrisa me dijo: “Encantada de verte otra vez, Lorena” y me preguntó que deseaba tomar.

Yo le respondí con una tímida sonrisa mientras despejaba la frente de los rulos que la cubrían:  “Estoy bien gracias. Un café regular, sin azúcar ni crema, por favor.

“Estoy tan feliz de verte” – me dijo con una sonrisa en sus labios – “Sabes que recibí un correo de Linkedin diciéndome que cumplías años y sentí que era un mensaje divino porque eres la persona perfecta para incluirte en mi nuevo proyecto. Es un proyecto a nivel nacional y me encanta lo que haces.”

De pronto sentí que mi postura cambiaba y que el sostén que me había puesto ya no me daba la sensación de rebeldía porque las que la sostenían era un sostén con la talla adecuada.  Me enderecé asombrada al ver caer lentamente al piso la tira que adornaba mis bucles, asustada me toqué el cabello y me di cuenta que de verdad era mi cabello.

“Este proyecto es de suma importancia y es tan único como lo que tu haces y…” continuo explicando Mrs. X .

Sus palabras vinieron acompañadas con un “zippppp”  – Era el ruido de los cierres de mis botas y al mirar hacia mis pies ya no las tenia puestas sino mis tacones negros que siempre uso para reuniones de trabajo.  Al subir mi mirada descubrí que mi vestido Go-Go ya no lo tenia puesto, ahora era el vestido negro que me hace sentir una mujer de negocios.

Más explicaba, más veía que mi traje de chica rebelde “Go-Go” se desvanecía en el tiempo como por arte de magia.

“Estoy muy contenta de tenerte en este proyecto…”

Yo tímidamente le respondí con una sonrisa, le di las gracias, nos intercambiamos información y quedamos en reunirnos otra vez para finiquitar los detalles del proyecto.

Me miró y me dijo: “Queremos que en este proyecto las personas te vean como eres, que conozcan el maravilloso trabajo que haces y queremos que seas tu la que sobresalgas.” — concluyó con una amable sonrisa.

Nos despedimos, tomé mi bolso negro, me alisé mi vestido, me coloqué el blazer color crema que uso en el verano y mientras salía del Starbucks pensaba que por fin alguien me había visto tal como soy yo; y que mi trabajo no necesariamente tiene que ser como el de ella o el de él, sino que puede ser tan único como lo eres tu o como lo soy yo.

Así con mi toque de rebeldía y con la pasión y libertad que me caracteriza me fui a mi auto tarareando: “…Yeah yeah” 

Definitivamente la vida te da sorpresas y está historia es real, bueno con un toque Go-Go.

 

 

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