Escuche pacientemente su explicación adornada con palabras de amor no tan sencillas, pero tiernas y suficientes para que yo pudiera elaborar una placa de rayos X de su corazón y verlo tal y como estuvo mi corazón hace más de un mes en “La Culebra.”

De pronto me encontré pensando en las pocas opciones que he tenido en la vida y menos en mi vestuario, pero gracias a la valentía “wash and wear” que ofrece mi vestido negro y la asertividad que me dan mis sandalias gladiador, me di cuenta que en el amor yo no soy una “opción” sino “la opción” para el hombre que de verdad me ama. 

Enredada entre tantas palabras me di cuenta que Finn no había dicho la palabra precisa que yo quería escuchar y tristemente descubrí que entre él y yo lo que había eran “palabras, tan solo palabras”.

Finn lamentablemente nunca ha escuchado las plegarias de su corazón y sintiéndome fuerte, lejos de la chica con la etiqueta “frágil” o “delicada” que Finn había conocido, me levanté de la silla al darme cuenta que de mis labios había brotado un rotundo y simple “No”.

De inmediato vi como la pared empezó a derrumbarse al darnos cuenta que nos habíamos quedado sin palabras y entendimos que debíamos comenzar otra vez por el comienzo porque esta historia ya llegó al fin y si Finn quería volver a empezar conmigo debía recordar el famoso dicho: “La vida te da las opciones y tú tomas las decisiones“…

Recogí mis sandalias, le di un abrazo solidario y me despedí diciendo: Ave César

 

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